Los acólitos son ministros, niños o jóvenes, que asisten al celebrante principal, en
todas las celebraciones litúrgicas y procesiones. Los monaguillos, como eran
llamados anteriormente, desempeñan diversas funciones en el altar con el objeto de
ayudar al orden y belleza litúrgica, además de incentivar la participación, la devoción
y el recogimiento de los fieles.
¿La Iglesia debería de pagar a los acólitos?
Algunos templos les dan algo simbólico a los acólitos sin embargo, no es conveniente de acuerdo a las metas que tiene el nuevo programa para grupos de acólitos pues, lo más importante es darles una mística de servicio y amor a la Iglesia,el derecho canónico no exige para los monaguillos el pago por el servicio, no se puede negar, el tiempo que ofrecen para el culto a Dios, por esa razón puede ser contra producente ya que daría servicio no por amor sino por interés del pago; el servicio de los acólitos es tradicional y destacan los niños y los adolecentes, ejemplos de acólitos serían Santo Domingüito de Val, San Tarsicio y Santo Domingo Savio entre otros; la celebración eucarística se desarrolla con excelencia y los sacramentos se administran con la ayuda de los acólitos.
Lo mejor es conseguirles alguna motivación para que sigan con esmero esforzándose en los quehaceres de Dios; de manera esporádica algunos beneficios que se les pueden conseguir serían:
1.- Conseguirles becas para estudios.
2.- Conseguirles algunos utiles escolares.
3.- Proporcionarles actividades para su crecimiento.
4.- Conseguirles algunas vacaciones
Si algún acólito recibe alguna dadiva económica en la celebración de alguno de los sacramentos la pueden tomar pero, no es obligatorio darles alguna remuneración en la celebración de los sacramentos por parte de los papas o padrinos.
Cierto es que, que para que el acólito de un buen servicio a Dios y a la Iglesia, lo deben de formar lo mejor posible para que en él nazca de corazón el servicio mismo.




















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