Los sacramentos fuente de gracia
Uno de los objetivos centrales de nuestra Iglesia, es que cada Arquidiócesis integre de manera seria y responsable, un método para catequizar en los sacramentos a los fieles que acuden a la Iglesia a pedir que se administre alguno de los 7 sacramentos que nuestro Señor Jesús ha dejado para la perfección cristiana y poder caminar con la gracia sacramental en el camino de conversión.
El episcopado mexicano ha generado un método de platicas pre-bautismales que pretende se aplique en todo México, algunas parroquias ya lo han desarrollado de una manera efectiva, el método se divide en varias etapas, las platicas abarcan momentos importantes que permiten a los asistentes de manera sencilla ir comprendiendo el recorrido de la catequesis; en algunas parroquias incluso se maneja un primer anuncio que en la actualidad es necesario para introducir a muchos hermanos que con su visita a la Iglesia (porque vienen como papas o padrinos), vuelven a tener contacto con los aspectos de nuestra fe y entonces es el momento oportuno de llenar nuevamente ese vacío existencial con la presencia activa de Dios, por tanto es necesario dar la importancia que se requiere; a continuación ponemos varios puntos centrales que se deben desarrollar con cuidado y delicadeza como apoyo para grupos que se dedican a dar sus platicas, cierto es que ya existen bastantes manuales pero estos pueden llegar a esquematizar tanto las platicas que sin darse cuenta al paso de los años no hayan hecho ninguna modificación, el primer sacramento que es el bautismo es al que ahora nos vamos a dirigir y es necesario que aclaremos que hay que desarrollar el tema para que sea rico en catequesis:
CURSO PREBAUTISMAL
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EL SACRAMENTO DEL BAUTISMO
Sabemos que Dios crea al hombre y a la mujer por y para el amor. Por lo que, cuando Dios creó a la primera pareja humana, la creó en estado de justificación, es decir tenía el don de la gracia santificante, lo que hacía que el hombre y la mujer fueran hijos de Dios y herederos del cielo. Pero, en el momento en que Adán y Eva cometieron el pecado, rompiendo la amistad con Dios, se perdió la dignidad de hijos de Dios y a partir de ese momento, todos los hombres nacen con la mancha del pecado original.
Dios, en su infinita misericordia, promete en ese momento un salvador, que pueda devolver la dignidad de ser hijos de Dios y herederos del cielo. Por ello, nos envía a su Hijo para que con Su pasión, muerte y resurrección, nos abra las puertas del cielo. Para obtener todo lo que Cristo logró, se necesita el sacramento del Bautismo, el primer sacramento de la iniciación cristiana. (Cfr. Rom. 6, 4). Los sacramentos de la “iniciación cristiana” son tres: Bautismo, Confirmación y Eucaristía.
“El mismo Cristo al inculcar con palabras explícitas la necesidad de la fe y el bautismo, confirmó al mismo tiempo la necesidad de la Iglesia, en la que los hombres entran por el bautismo como por una puerta. Por lo cual no podrían salvarse aquellos hombres que, conociendo que la Iglesia católica fue instituida por Dios a través de Jesucristo como necesaria, sin embargo se negasen a entrar o a perseverar en ella”. (LG n. 14).
El sentido e institución del Bautismo
Naturaleza
El Bautismo es el sacramento, por medio del cual, el hombre nace a la vida espiritual, por medio del agua y la invocación a la Santísima Trinidad.
El Bautismo es el fundamento de toda la vida cristiana, es el pórtico de la Vida en el Espíritu, y además es la puerta que nos abre el acceso a los otros sacramentos. Por el Bautismo, somos liberados del pecado y regenerados como hijos de Dios, llegamos a ser miembros de Cristo, y somos incorporados a la Iglesia, haciéndonos partícipes de su misión. (Catec. 1213)
Este sacramento se llama “Bautismo”, en razón del elemento esencial del rito, es decir, el “bautizar” (baptizein en griego) que significa “sumergir”, “introducir dentro del agua”; la “inmersión”.
La “inmersión”, significa eficazmente la bajada del cristiano al sepulcro muriendo al pecado con Cristo, para así junto con Él, obtener una nueva vida en su resurrección. “Fuimos, pues, con El sepultados por el bautismo en la muerte, a fin de que, al igual que Cristo resucitamos de entre los muertos por medio de la gloria del Padre, y así también nosotros vivamos una nueva vida”. ( Ef. 5, 26 ).
Este Sacramento es llamado también “baño de regeneración y de renovación del Espíritu Santo “, (Tt.3, 5), porque significa y realiza ese nacimiento del agua y del Espíritu sin el cual “nadie puede entrar en el Reino de Dios.” (Jn. 3,5).
“Este baño es llamado también: “iluminación” porque, para quienes reciben, el espíritu queda iluminado…..”. El bautizado se convierte en “hijo de la luz” ( 1Ts. 5,5 ), y en “luz” él mismo. (Ef. 5,8 ).
Podemos decir que, el Bautismo es el más bello y magnifico de los dones de Dios…… Es “Don”, porque es Dios se lo da a los que nada han hecho para recibirlo y que se encuentran en un estado de pecado. Es “Baño”, porque lava; “Sello”, porque nos guarda y es signo de la soberanía de Dios.
Institución
En las Sagradas Escrituras se encuentran muchas prefiguraciones de este sacramento. De esto se hace memoria en la Vigilia Pascual cuando se bendice el agua bautismal.
El Génesis nos habla del agua como fuente de la vida y de la fecundidad. La Sagrada Escritura dice que el Espíritu de Dios “se cernía” sobre ella. ( Gn. 1,2 ).
El arca de Noé es otra de las prefiguraciones que la Iglesia nos menciona. Por el arca, “unos pocos, es decir ocho personas, fueron salvadas a través del agua.” ( 1 P. 3, 20 ). Si el agua de manantial significa la vida, el agua en el mar es un símbolo de la muerte. Por lo cual, pudo ser símbolo del misterio de la cruz. Por este simbolismo el bautismo significa “la comunión con la muerte de Cristo.” (Catec. n. 1220).
Sobre todo el paso del Mar Rojo, verdadera liberación de Israel de la esclavitud de Egipto, es donde se anuncia la liberación obrada por el bautismo, se entra como esclavos en el agua y salen liberados. También el paso por el Jordán, donde el pueblo de Israel recibe la tierra prometida, es una prefiguración de este sacramento. (Cfr. Catec. 1217-1222).
Todas estas prefiguraciones tienen su culmen en la figura de Cristo. Él mismo, recibe el bautismo de Juan, el Bautista, el cual estaba destinado a los pecadores y Él sin haber cometido pecado, se somete para “cumplir toda justicia” (Mt. 3,15). Desciende el Espíritu sobre Cristo y el Padre manifiesta a Jesús como su “Hijo amado”. (Mt. 3, 16-17 ). Cristo se dejó bautizar por amor y humildad, y así darnos ejemplo.
Después de su Resurrección confiere la misión de bautizar a sus apóstoles. “Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra; id pues, enseñad a todas las naciones, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”. (Mt. 28, 18-19).
Con su Pascua, Cristo hizo posible el bautismo para todos los hombres. Ya había hablado de su pasión, “bautismo” con que debía de ser bautizado (Mc. 10,38) (Lc. 12,50). La sangre y el agua que brotaron del costado traspasado por la lanza del soldado de Jesús crucificado (Jn. 19,34), son figuras del “bautismo” y de la “eucaristía”, ambos sacramentos de la nueva vida ( 1 Jn. 5, 6-8); desde entonces es posible “nacer del agua y del Espíritu” para entrar en el Reino de Dios. ( Jn. 3,5 ).
Desde el día de Pentecostés, la Iglesia ha administrado el bautismo siguiendo los pasos de Cristo. San Pedro, en ese día, hace un llamado a convertirse y bautizarse para obtener el perdón de los pecados. El Concilio de Trento declaró como dogma de fe que el sacramento del Bautismo fue instituido por Cristo.
Signo y rito del Bautismo
El Signo: La Materia y la Forma
El Concilio de Trento declaró como dogma de fe, que la materia del Bautismo es el agua natural, porque así lo dispuso Cristo y así lo hacían los apóstoles. Esta definición fue necesaria porque en ese momento, había que rebatir la doctrina de Lutero, que decía que se podía utilizar cualquier líquido. Además, existen unos argumentos que nos demuestran su conveniencia: sabemos que el agua lava el cuerpo, por lo que es la materia adecuada para lavar los pecados. Por otro lado es fácil de encontrar y debido a la importancia de este sacramento su materia lógica es el agua.
El Bautismo puede llevarse a cabo por infusión – cuando se derrama el agua sobre la cabeza – o por inmersión – sumergiendo al bautizado en el agua -.
Para su validez se debe de derramar el agua al mismo tiempo que se dicen las palabras que constituyen la forma y el agua debe de correr sobre la cabeza. Salvo en caso de necesidad, como podría ser el bautismo de un feto, – aún con vida – que podría ser en cualquier parte del cuerpo.
Las palabras que constituyen la forma son: “Yo te bautizo en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo”. En estas palabras están representadas las partes que son esenciales, tales como: el ministro “Yo”, el sujeto “te”, bautizo, la acción que se realiza, la mención de la Santísima Trinidad y la clara distinción de las Tres Personas divinas.
Rito y Celebración
El bautismo, tiene muchos signos, además del signo esencial, constituido por la materia y la forma y éstos nos llevan a seguir un rito:
El sentido de la gracia del Sacramento del bautismo aparece claramente en los ritos de su celebración. Cuando se participa atentamente en los gestos y las palabras de esta celebración, los fieles profundizan en lo que este sacramento significa y se percatan en lo que se realiza en el bautizado.
Cada uno de los signos posee un sentido muy determinado, así por ejemplo:
La celebración comienza con la señal de la cruz, que nos indica la marca de Cristo sobre el que le va a pertenecer y significa la gracia adquirida por la Cruz de Cristo.
El anuncio de la Palabra de Dios, es decir, las lecturas, que da luces sobre la verdad revelada a los “candidatos” y a la asamblea; y suscita en todos la respuesta de la fe. En efecto, el bautismo es “el Sacramento de la fe” por ser la entrada sacramental en la vida de la fe. El anuncio de la Palabra de Dios, nos invita a vivir este “Sacramento de la fe”.
Puesto que por el bautismo somos “liberados del pecado y del que nos tienta, el Diablo”, se pronuncian uno o varios exorcismos sobre el “candidato”. Este es ungido con el óleo de los catecúmenos, o bien el celebrante le “impone las manos”, y el “candidato” renuncia explícitamente a Satanás. Así preparado, puede confesar la fe de la Iglesia, a la cual será “confiado” por el bautismo. (Rm. 6,17 ).
El agua bautismal es entonces consagrada mediante una oración en el mismo momento o utilizar la de la noche pascual. La Iglesia pide a Dios que, por medio de su Hijo, el poder del Espíritu Santo descienda sobre esta agua, a fin de que los que sean bautizados con ella “nazcan del agua y del Espíritu”. (Jn. 3,5)
El agua bautismal es signo de un nuevo nacimiento, en el Espíritu. El inicio a la vida de gracia, y a la pertenencia del Pueblo de Dios.
Pero como todo sacramento posee un rito esencial, el signo más importante. Y este rito esencial del sacramento: el bautismo propiamente dicho. El bautismo es realizado de la manera más significativa mediante la triple inmersión en el agua bautismal, o derramando tres veces agua sobre la cabeza del candidato. Al mismo tiempo que se pronuncia la forma. Las palabras que pronuncia el ministro son: ” Fulano……. yo te bautizo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”.
La unción con el santo crisma, óleo perfumado y consagrado por el obispo, significa el don del Espíritu Santo al nuevo bautizado. Ha llegado a ser un cristiano, es decir, “ungido” por el Espíritu Santo, incorporado a Cristo, que es ungido Sacerdote, profeta y rey. Literalmente ungido significa “persona consagrada” y en este caso es a Dios.
En la Liturgia de las Iglesias de Oriente, esta unción postbautismal es el sacramento de la crismación ( Confirmación ).
La vestidura blanca simboliza que el bautizado se ha “revestido de Cristo” (Ga. 3,27); que ha resucitado con Cristo a la vida de la gracia.
El cirio que se enciende en el “cirio pascual”, significa que Cristo ha iluminado al neófito. En Cristo, los bautizados son: “la luz del mundo” (Mt.5,14) (Flp. 2,15).
El nuevo bautizado es ahora hijo de Dios. Por lo tanto, ya puede decir la oración de los hijos de Dios: “el Padrenuestro”. Sólo los bautizados podemos llamar “Padre” a Dios.
La bendición solemne cierra la celebración del “bautismo”. En el bautismo de los niños recién nacidos, la bendición de la madre ocupa un lugar especial.
Efectos y necesidad del Bautismo
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Gaudium
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CELAM
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CODIPAS
Este articulo me sirve mucho para el trabajo pastoral en mi parroquia. Gracias
Este es el mejor articulo que he encontrado para mi trabajo con los padres y padrinos en las platicas prebautismales.
Gracias
Mi estimado Noé Orlando por ahí te envie a tu correo mi comentario.
Paz y bien para tí y tu familia.
Cuidate y gracias por tu confianza.
muchas gracias este articulo me sirvió muchisimo para realizar mi trabajo como catequista de las platicas prebautismales,sé de antemano que debemos estar bien informados para poder hablar de lo que es la Palabra de Dios. Mil bendiciones reciban ustedes por allá donde se encuentren y ojala sigan con ese tipo de articulos para aprender mas sobre lo que son las platicas prebautismales.
la paz de cristo.
estoy ptreparando un ritual para platicas prebuatismales para la institucion dl ministerio del lectorado debo presentar amis maestros dicho ritual como trabajo final y nesecito mucha informacion baliosa e importante para que no sea un ritual mas si deseas alludar enviame a mi correo informacion saserdotes ministros acolitos catequistas etc. vienvenidos
Buenas Tardes: solicito mi inscripcion al curso de platicas pre bautismales a efecto de que me entregue mi constacia corresponiente una vez aprobados todos los requerimientos… que mas debo hacer??